…y a veces también mi cable de alta tensión.
Me quejo de que me sobreprotegen, aunque sé que lo hacen desde el amor y desde el lugar de “la chiquita que soy”.
A veces intento salirme de ese rol y comportarme como la grande —o peor aún, como el papá o la mamá.
Dar me encanta, pero recibir… mmm, ahí todavía me cuesta un poco.
Por suerte, hablamos todos los días.
Nos reímos, nos criticamos, nos arreglamos unas a otras “las despensas”…
y hasta tratamos de arreglar las despensas ajenas.
Y cuando me paso de generosa, o me voy en un viaje muy espiritual, Alice y Patricia no pierden ni un segundo en ubicarme.
Cada una tiene su palabra, tan clásica y oportuna, que me deja sin defensa…
y con ataque de risa.
Con ellas, la vida es más liviana, más real y, sobre todo, muchísimo más divertida.
✨ Gracias por leerme.
Y dime: ¿quién es tu “cable a tierra”… o tu “cable de alta tensión”?

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