(Inspirado por una idea de Lalo Yaha que se me quedó dando vueltas.)

Leí algo de Lalo hace unos días.
Decía que hay que aprender a elegir a quién dejamos entrar.

Y esa frase se me clavó.
No por nueva, sino porque ahora la entiendo distinto.

Sí, el mundo está jodido.
Y justo por eso, más que nunca, tengo que ser más consciente de a quién dejo cerca.
No cualquiera merece acceso.
Ni a mi tiempo, ni a mi energía, ni a lo que me cuesta construir todos los días.

No quiero vivir con el corazón en guardia, la espalda tensa esperando el golpe.
No quiero sentir que tengo que esconder mis alegrías para que no incomoden.

No estoy dispuesta a pedir disculpas por estar bien.
Por reír fuerte.
Por estar creciendo.

Quiero relaciones donde no tenga que protegerme todo el tiempo.
Donde no haya que traducir cada palabra para que no se malinterprete.
Donde no haya juegos de poder, ni tensión disfrazada de afecto.

Quiero aprender a elegir bien.
Y también a soltar a tiempo.
A los que me desgastan con excusas, con sus dramas, que luego terminan siendo míos.
A los que hacen daño y después lo maquillan con frases tipo: “Es que soy así” o “Tú también hiciste…”

No.
Ya no quiero vínculos que me pongan en modo defensa.
Ni personas que convierten todo en una escena donde siempre quedan como víctimas.
Gente que recorta la historia para que encaje con su versión, y te devuelve el guion donde yo soy la mala.

Y si no le compras su drama, te acusan de no entenderlos o no saber perdonar.
Qué conveniente.

Yo ya no quiero eso.
No quiero amores que pesen.
Ni amistades que duelan.
Ni vínculos que exijan más energía de la que devuelven.

El amor —el verdadero— no necesita justificarse todo el tiempo.
No humilla, no manipula, no abusa.
Respeta. Suma. Cuida.

Y aunque no siempre lo elijo bien, tengo claro algo:
no todo el mundo merece un lugar en mi vida.
Y esa certeza —aunque duela a veces— me da paz.

Hoy, más que vínculos perfectos, busco vínculos sanos.
Gente con la que se pueda estar sin estar en alerta.
Gente que no revise mis cajones, que no juzgue lo que guardo.
Gente que no necesite que yo me achique para sentirse grande.

Quiero rodearme de personas que sean casa.
No campo de batalla.

Porque estar cerca de alguien debería sentirse como abrir las ventanas después de una tormenta.

Y yo ya no estoy para prestarle la llave a cualquiera.

Posted in ,

2 respuestas a «Elegir a quién dejamos entrar»

  1. Avatar de Maria Perdomo
    Maria Perdomo

    Me uno a ti en esta determinación! Mi resolución de año nuevo es: recalibrar mis expectativas- para no desilusionarme. Hasta la fecha sólo me he desviado en una ocasión. Ya me perdone y retome la posición. Me estoy dando cuenta que cambiar hábitos es más fácil que cambiar la forma de pensar. Deseo que mucha gente buena se te acerque. ❤️

    Me gusta

    1. Avatar de Joselyn Ortega

      Gracias Pily, me encanta la retroalimentación que recibo.

      Me gusta

Deja un comentario