Empezó el año.

Y, como cada vez que empieza algo, parece que todo debería redefinirse: la rutina, la alimentación, el vínculo con el cuerpo, el trabajo, los afectos, el armario. Todo, de nuevo. Solo que ahora con intención. Y propósito. Y consciencia.

Sinceramente, no sé bien por dónde empezar. Me pasa todos los eneros. Pero este, en particular, vino con un poco más de presión simbólica. Leí por ahí que 2026 es el año del “reseteo galáctico”. Una especie de gran actualización energética, como si fuéramos celulares que necesitan reiniciarse y volver a cuando salimos de la caja… pero, ¿y toda la información, las fotos, los mensajes de WhatsApp? ¿Qué va a pasar con esos archivos?

Leí también lo que le espera a mi signo este año. Me pareció un poco ambicioso.

Dice que tengo que abrirme a la vulnerabilidad, sostener la visión a largo plazo, fluir con cambios y, al mismo tiempo, simplificar mi vida. ¿Se puede todo eso al mismo tiempo? ¿A partir de qué día arranca el cambio? Porque por ahora sigo igual.

Será porque solo es día 6, o porque un día como hoy mami dejó de estar con nosotros… y todavía mis ganas de abrazarla no lo aceptan.

Y además, ¿esa predicción aplica igual para mi chiquitica hermosa, que acaba de nacer, que para esta señora que es su Abú? ¿Para la que quiere encontrar novio o casarse, que para la que tiene 32 años de casada?

Porque, no sé, siento que “fluir con los cambios” no significa lo mismo para todas.

Me da ternura y gracia cómo arrancamos los años con tanta solemnidad.

Con frases del tipo “nuevo ciclo, nueva yo”.

Y, al mismo tiempo, seguimos siendo la misma persona que dejó cosas sin cerrar, mensajes por responder, agenda vacía y una lista mental de pendientes.

No digo que esté mal. De hecho, me parece lógico.

Es difícil arrancar algo cuando todavía estamos terminando lo anterior.

Enero tiene un ritmo raro. Un cuerpo cansado del año que pasó, una mente acelerada por todo lo que “debería” pasar, y esa expectativa flotante de que ahora sí vamos a ser nuestra mejor versión.

Yo, por mi parte, no tengo grandes planes todavía.

No hice lista de metas. No descargué ningún planner.

Estoy intentando no colapsar por tantas expectativas externas disfrazadas de motivación.

Estoy tratando de escucharme, aunque sea de a ratitos, entre tanto ruido.

Y sí, sé que la mayoría, hoy en día, cuando tenemos preguntas se las hace a ChatGPT.

Pero, por más avanzada que sea la tecnología, las preguntas importantes siguen siendo las mismas.

Y ninguna IA tiene una respuesta.

Esas respuestas las tenemos que encontrar en nosotros mismos.

Así que este año, por ahora, elijo no forzar ningún reseteo.

Capaz no necesito reiniciarme. Capaz solo necesito dejar de actualizarme un rato.

Cerrar algunas pestañas mentales. Ordenar lo que tengo. Comer caliente. Dormir bien.

Y escribir, aunque no tenga nada muy claro para decir.

Si el universo tiene un plan para mí este 2026, quiero ir descubriéndolo por mí misma.

Despacio.

Posted in , ,

Deja un comentario