En estos tiempos modernos, criar un hijo no empieza con el primer llanto, sino con el primer reel. Porque claro, ¿cómo vas a saber si tu bebé tiene hambre, sueño o solo te está manipulando emocionalmente si no ves antes un video de tres minutos?
¡Por favor!
El otro día oí a una mamá jovencita decir que su bebé claramente estaba haciendo el “sonido ‘Neh’ de hambre”, porque lo vio en un TikTok de una australiana que, según ella, descubrió los cinco sonidos universales de los bebés. ¡Los CINCO sonidos! Ni uno más ni uno menos. Como si los bebés vinieran con manual… y el manual estuviera en inglés, con subtítulos mal sincronizados.
Y yo pensé:
Ay, mijita, en mis tiempos no hacíamos un doctorado en traducción de llanto. Uno lo alzaba, le daba teta, lo arrullaba, o lo pasaba a la tía o a la abuela que tenía un don para dormir bebés cantándoles hasta el himno nacional.
Le conté todo esto a Patricia —mi socia en la risa y en el drama de ser abuelas— y terminamos dobladas de la risa.
“¡Tenemos que hacer nosotras esos TikToks!”, dijo.
Y yo le contesté: “¿Qué tal si nos convertimos en las abuelas influencers?”
Y ahí se nos ocurrió:
¿Y si empezamos nuestra propia cuenta de TikTok?
No para hacernos famosas (aunque, ojo, con esta gracia natural podríamos ser virales), sino para devolverle al mundo algo que se está perdiendo: el instinto, el humor y esa sabiduría ancestral transmitida de madre a hija, de vecina a cuñada, de señora en la fila del supermercado a cualquiera que la quiera oír…
y un poco también, para que nos hagan caso.
Porque antes, uno no criaba en soledad. Teníamos una tribu.
No había que ver reels para saber si un niño estaba congestionado: se le daba un masajito, se le sobaba la espaldita, o se le pedía a la tía Alice que hiciera su ritual mágico con Vick Vaporub, y listo.
Se solucionaba en grupo, con risas, con historias, con cafecito en mano.
Ahora, si no sigues el reel de la “mamá consciente minimalista con voz robótica”, sientes que lo estás haciendo mal.
Como si lo instintivo estuviera pasado de moda.
Como si el algoritmo supiera más que el corazón.
No me malinterpreten: no estoy diciendo que antes todo era mejor. Hoy hay muchísima más información, ciencia y conocimiento sobre la crianza. ¡Y eso está buenísimo!
Lo que pasa es que a veces hay tanta, pero tantaaa, que parece que si no lo viste en un reel, estás criando mal.
Y no es que las mamás de hoy no tengan instinto. Al contrario. Tienen, y del bueno.
Pero entre tanta voz externa, entre tantos videos y tanto exceso de información, a veces les cuesta escuchar su propia voz.
Y ahí es donde entramos Patricia y yo, como ese recordatorio de que también vale la pena escuchar a la abuela, a la tía… o al corazón.
Patricia y yo no estamos de acuerdo con la idea de que todo se soluciona con la opinión “de un experto”.
Por eso decidimos que nuestro primer video se va a llamar:
“Cómo saber si tu bebé tiene hambre: lo cargas, le ofreces teta. ¿Se la come? Tenía hambre. ¿No? Pues no tenía hambre. ¡Gracias por ver nuestro video, por favor denle like y suscríbanse a nuestro canal!”
Así que prepárense, porque el dúo dinámico —Patricia y yo— viene con todo.
Y si nuestras hijas quieren seguir mandando reels para explicar cómo se baña un bebé, nosotras les vamos a contestar con un TikTok hecho en bata y rolos:
“Así se crió a una generación entera sin internet… y mírala: bien criada.
Y no tiene ningún trauma que un par de terapias no puedan arreglar.”
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