No sé exactamente en qué momento decidí mudarme… a mí.

Quizás fue cuando me cansé de esperar que otros me ofrecieran techo emocional,

o cuando entendí que vivir en alquiler afectivo salía carísimo.

El caso es que un día me dije:

“Basta. Voy a construir mi propia casa por dentro.”

Sin planos, sin permiso del ayuntamiento,

pero con muchas ganas de sentirme en hogar… aunque afuera haya tormenta.

No ha sido fácil, nada que valga la pena lo es.

He tenido que demoler habitaciones construidas con expectativas ajenas,

reforzar paredes que tambaleaban con cada crítica,

y tirar la alfombra bajo la cual barrí cosas durante años.

Y ni hablemos del desorden emocional del cuarto de los regueros:

rencores acumulados,

sueños vencidos,

y una caja llena de “cosas que nunca dije, pero debí decir”.

Pero también he descubierto rincones cálidos.

Un sillón donde descansar mis dudas.

Una cocina donde hornear paciencia.

Un balcón desde donde mirar mis logros, por pequeños que sean.

Y aunque el baño emocional todavía se atasca de vez en cuando,

al menos ya tengo las herramientas para desatascarme sola.

Estoy aprendiendo a colgar cuadros que me recuerden quién soy,

a poner música que me devuelva la risa,

y a encender velas cuando se va la luz.

Ya no necesito que nadie toque el timbre

para sentir que hay vida aquí dentro.

Yo misma soy la huésped… y la anfitriona.

Porque sí, me estoy convirtiendo en casa para mí misma.

Con grietas, claro.

Pero también con ventanas.

Y con una promesa:

aquí siempre seré bienvenida.

✨ Gracias por leerme.

Y cuéntame: ¿qué rincones de tu “casa interior” estás construyendo, reparando o decorando en este momento?

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Una respuesta a “Me estoy convirtiendo en casa para mí misma”

  1. Avatar de Patricia Morales

    Felicidades Josy y gracias por compartirnos ese abundante mundo interior tan tuyo que ahora es también nuestro. Tengo de ti grandes y preciosos recuerdos. Te mando un abrazo desde Guadalajara, México.

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