Estoy haciendo maletas para un viaje que me tiene emocionada: Turquía, Grecia, Montenegro, Dubrovnik e Italia. Pero, al mismo tiempo, siento que el mundo anda raro.

Ninguno de los países a los que voy está en conflicto —por ahora—, pero ya he entendido que ese “por ahora” es una frase delicada y frágil.

En estos días leía sobre algo que se menciona mucho últimamente: el Overview Effect. Es esa experiencia que describen los astronautas cuando ven la Tierra desde la distancia; sin fronteras ni divisiones, solo una unidad. Pensaba en lo distinto que se ve todo desde esa altura; cómo se disuelven las urgencias, las fronteras, las peleas y las certezas.

Pero luego una baja a tierra.

Y abajo nos esperan las noticias, las tensiones y los problemas. También aparece la tentación de sentir que todo es nuestro, que todo nos corresponde, y que tenemos la obligación de procesarlo, entenderlo y sostenerlo.

Y no.

No todas las batallas son nuestras batallas. No lo digo desde la indiferencia, sino desde la conciencia de que, si intento cargar con todo, termino sin estar realmente presente en nada. Yo no puedo cambiar el mundo entero, pero sí puedo estar para lo que me toca: para mi gente, para lo que tengo cerca, para lo que sí puedo cuidar, acompañar o transformar, aunque sea algo pequeño.

Quizás eso es lo que cambia cuando una toma distancia —aunque sea mental—: que empieza a distinguir mejor qué le corresponde y qué no.

Así que me voy.

Me voy con ilusión, con conciencia y con esa mezcla rara de saber que el mundo no es perfecto, pero que tampoco lo ha estado nunca. Me veré de primera mano frente a los muros de la antigua Troya, para ver el color del polvo y su famoso caballo. En Turquía, quizás encuentre los cojines perfectos para aquella alfombra mágica que no voló.

Quién sabe si en Grecia se sentará a mi mesa el mismísimo Dioniso (el Dios del vino) junto a su padre Zeus, y esta vez sí tengamos una conversación sabrosa.

Mientras cierro la maleta, pienso que tal vez vivir no es esperar a que todo esté en calma, sino aprender a moverse con respeto dentro del movimiento. Además, alguien tiene que hacer el «sacrificio» de ir a buscar inspiración para los próximos posts.

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