Hoy quiero conquistar el mundo… pero en español, por favor
Hoy amanecí con esa energía de “voy a conquistar el mundo”, pero con una pequeña condición: que el mundo se deje conquistar en español. Porque, honestamente, en inglés se me cae el encanto.
En español soy brillante, profunda, ingeniosa. Tengo el ritmo perfecto para contar un chiste, el drama justo para una historia, y el vocabulario ideal para una reflexión filosófica… o para una queja con altura. En inglés, en cambio, soy como una versión beta de mí misma. Funciono, pero con fallos.
Mi sentido del humor en inglés se queda esperando el remate, mis ideas se demoran en traducirse, y mi personalidad entra como si tuviera los zapatos cambiados: incómoda, torpe y pidiendo disculpas por existir. El inglés me convierte en alguien que duda entre decir funny o amusing… y termina diciendo: “uh… you had to be there”.
Y no es que no me defienda, ¡ojo! Sé pedir café, discutir con moderación y hasta soltar comentarios semi-profundos en reuniones internacionales. Pero no soy yo en 4K. Soy yo en 720p, sin subtítulos, con lag emocional.
Por eso, si hoy voy a conquistar el mundo, que sea con mis “r” arrastradas, mis dichos, mis acentos, mis “¿me explico?” y mis silencios con intención. Que el mundo me escuche decir con claridad: “Estoy lista para brillar”, y no un tímido “I think I might be ready… maybe? I guess?”
Porque una puede hablar muchos idiomas, pero solo uno la hace sentir que puede contar un chisme, una tragedia y una teoría existencial en la misma frase sin perder la gracia. Y en mi caso, ese idioma… viene con tilde y ñ.
¿Y tú? ¿En qué idioma sientes que eres tú a todo color?
