Creo que todavía sigo sacando muebles de la cueva del conejo de Alicia en el país de las maravillas. Después de una fiesta, las cajas, los muebles y los adornos que movimos de su lugar habitual aparecen en los sitios más insospechados, siguen saliendo de los clósets y uno se pregunta cómo era posible que todo eso cupiera en un solo apartamento.
Durante semanas, nuestro apartamento dejó de ser un apartamento para convertirse en el rooftop de un club de yates del Mediterráneo. Hubo listas interminables, compras, pruebas, cambios de idea y muchas horas de trabajo. Pero la verdadera magia estuvo en los detalles. No había un libro de firmas; había postales de distintos rincones del Mediterráneo para que cada invitado le escribiera un mensaje a Nicole. Hasta la bartender y la camarera llevaban delantales con el nombre de nuestro pequeño club, creado exclusivamente pensando en todo lo que a Nicole le gusta.
Cuando ves la cara de Nicole y lees que para ella “Yesterday was a dream”, entiendes que cada minuto valió la pena.
Nada de esto habría sido posible sola.
Gracias a Gaby, que convirtió una idea en toda una identidad visual y dio vida a Soleil 28, diseñando el logo, los colores, la invitación, el menú del bar y cada detalle que hizo que el club pareciera real. Gracias a Patricia y Alice, que estuvieron a mi lado antes, durante y después, resolviendo, cargando, decorando y haciendo que todo fluyera. Gracias a tío Tony y tía Yudi, que hicieron el viaje solo para celebrar con nosotros. Y gracias a cada persona que nos acompañó, porque al final una fiesta no la hacen los limones, las flores o el bar. La hacen las personas que aceptan entrar en el juego, vestirse para el club, escribir una postal, brindar, reír y hacer que, por unas horas, un lugar imaginario se vuelva completamente real.
Y, entre tanto movimiento, yo también recibí un regalo. Empecé queriendo crear un recuerdo para Nicole y terminé viendo cómo una idea se convertía en el proyecto de muchas personas. Cada uno puso un pedacito de sí para hacer feliz a alguien más y, sin darme cuenta, mi propia vasija también se fue llenando.
Ver a la reina de mi selva tan feliz, tan querida y tan celebrada… no tiene precio.
Gracias a todos por ayudarnos a convertir una idea en un recuerdo que Nicole podrá volver a visitar cada vez que abra esa caja llena de postales escritas por las personas que más quiere.
“Yesterday was a dream.”
Creo que ese fue el mejor review que pudo recibir nuestro Soleil 28. Porque no lo escribió cualquier invitado. Lo escribió la protagonista de la historia.





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