(y eso no le quita la magia)
Hay una versión muy editada de los viajes que aparece por todas partes.
Si quieren ver esa, pasen por Instagram a @josy_y_tommy. Ahí encontrarán fotos hermosas… y bastante postureo.
La foto bonita.
La mesa perfecta.
El atardecer exacto.
La pareja sonriente caminando como si nadie sudara, se desubicara, tuviera sueño o necesitara sentarse cinco minutos después de pisar demasiados siglos de historia.
Y luego está el viaje real.
El de despertarse temprano cuando el cuerpo todavía no entendió en qué país amaneció.
El de caminar fascinada… y agotada.
El de querer verlo todo mientras los pies amenazan sindicato.
El de comer delicioso con la espalda pidiendo tregua.
El de emocionarse frente a unas ruinas milenarias… y después salir buscando un baño con disciplina olímpica.
Viajar también cansa.
Cansa decidir.
Empacar y desempacar.
Orientarse.
Madrugar.
Adaptarse.
Compartir espacios pequeños.
Cambiar de cama, de horario, de moneda, de idioma… y a veces de humor.
Y sin embargo, qué cosa tan mágica sigue siendo.
Una puede estar cansada y agradecida al mismo tiempo.
Extrañar su casa mientras descubre otra. Extrañar la casa también me recordó un texto viejo: Me estoy convirtiendo en casa para mí misma.
Necesitar silencio en medio de tanta belleza.
Querer descansar… sin perderse nada.
No todo lo valioso llega envuelto en comodidad.
También pasa con la maternidad.
Con el amor.
Con acompañar a quienes queremos.
Con construir algo propio.
Con crecer.
Hay experiencias que pesan un poco mientras ensanchan la vida.
Quizás el problema no es el cansancio.
Es que nos vendieron la idea de que lo bueno debía sentirse siempre ligero.
Y no.
Hay alegrías que cansan.
Hay privilegios que requieren energía.
Hay días hermosos que terminan con los pies hinchados.
Este viaje me lo está recordando:
Que la fatiga no cancela la belleza.
Que el esfuerzo no borra el privilegio.
Que necesitar una pausa no significa falta de gratitud.
Quizás vivir ligera no es vivir sin peso.
Es saber cuáles cargas ensanchan la vida…
y llevar esas con gusto.
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